Hace ya un tiempecito que leí El Perfume de Süskind. El libro, actualmente es rabiosa actualidad gracias a la película. Anoche, mientras veía al Madrid, medio dormido, como siempre que juegan los de Capello, tenía el libro enfrente, en una estantería, y me empeñé en sacarle similitudes al juego de los de Capello con la historia del perfumista Jean Baptiste Grenouille.
Antes de nada, destacar que el Madrid ha perdido el cuarto partido de la temporada, con lo que otra de las promesas de inicio (la de las tres derrotas), se marcha por el sumidero. A Calderón, ese presidente que se marcha a Hungría a dar discursos en castellano (no le pido que hable magiar o húngaro o lo que sea que hablaba Puskas, pero qué menos que chapurrear el inlgés), ya sólo le queda en pie la promesa de Capello. Esa promesa al principio me ilusionó, ahora, cada día tengo más claro que segundas partes nunca fueron buenas. Mientras tanto el Barça, se marcha a Japón a ser campeón del mundo, volverá con un partido menos que el Madrid, y seguirá por delante.
Volviendo a Capello y El Perfume, la primera sensación que te queda, es que el libro y el fútbol de los del italiano no tienen nada que ver. El libro, muchas veces se pierde en descripciones largas y pesadas, mucho rodeo para llegar al mismo sitio. Los de Capello, no, el único paso conocido es el de patadón y a correr los de arriba.
Sin embargo, sí que podemos comparar a Fabio con el protagonista, el oficial perfumista Grenouille. Es un personaje pequeño, rancio, encorvado, medio cojo. La perfecta descripción del gañán, como el fútbol de este Madrid, avaro, rancio, feo. Pero Capello y Grenouille tienen una segunda característica en común: el perfumista francés, es capaz de extraer la mejor esencia de cualquier elemento, para acabar consiguiendo el perfume perfecto, aquel que hace que el mundo se rinda a sus pies. Capello, también. Resucita a Ronaldo, R.Carlos, etc., saca lo mejor de los futbolistas con más talento de la plantilla.
Pero Grenouille, es incapaz de convivir con su exitoso perfume, y desaprovecha las maravillosas cualidades y ventajas que éste le proporciona. Igual que Capello, que nos quita a Robinho del once, cambia el primero a Ronaldo, y limita las subidas de R.Carlos. En el Madrid, hemos pasado por La Quinta del Buitre, la quinta de los Ferrari, la época de los Galácticos y hemos acabado con “El Madrid de los patapalos”. El Madrid de Emerson, Raúl, Beckham, Van Nistelrooy (un delantero que sólo ha marcado en tres partidos de Liga este año), en definitiva el Madrid de los jugadores incapaz de hacer un uno contra uno, los Super Aguris de la primera división española (el cambio de ritmo y velocidad punta de los señores es de geriátrico, sí o sí), los futbolistas que nos devuelven a la realidad de la derrota.
No os chafaré el final de El Perfume por si queréis leerlo o ver la peli, pero os diré, que este Capello, tiene pintas de acabar como Grenouille.
PD: En la Segunda parte hay una imagen que me llamó profundamente la atención; saca el Sevilla un córner, y Emerson se pega a J.Navarro. El sevillista le dice algo y el brasileño le contesta. Así imaginé yo la conversación:
J.N: Te voy a meter un codazo que te voy a hundir la cara.
E: Pues tú verás lo que haces, pero si me lesionas, me cambian y dejamos de jugar con uno menos.
Javi Navarro hizo el salto más limpio de su carrera.